Por Luis Álvaro Romero Aponte.
Con el advenimiento del primer aniversario del deceso de José Vicente Romero Aponte, hemos querido presentar un breve recuento de su vida y señalar algunas de las acciones que desarrolló en beneficio de las comunidades de las que hizo parte y en las que desempeñó su liderazgo para lograr obras de gran beneficio.
Nacido en el seno de un humilde hogar establecido en la vereda Panamá del municipio de Pacho, en el que las labores agrícolas y ganaderas fueron el quehacer de cada día. Su padre fue Juan Bautista Romero Forero, hijo de Nepomuceno y Josefa, se dedicó desde muy joven al aserrío en bosques de la vereda El Hatillo de Pacho y en varias veredas de Vergara. Su madre, María de Jesús Aponte Ovalle, hija de Gregorio e Isabel, procedentes de El Rosal, entonces corregimiento de Subachoque. Gregorio trajo consigo su familia, unas cuantas reses y algunos bienes con los que adquirió un extenso terreno que colindaba con la hacienda de Los Téllez por el Suroccidente y se extendía hasta el cerro de Guacamayas por el Oriente. María de Jesús heredó parte de ese terreno, lo que denominó finca Las Marías, de unas treinta fanegadas. Cuando se casó con Juan Bautista, éste aportó al patrimonio familiar el predio San Antonio, de unas veinticinco fanegadas. Con estos terrenos en común se mantenían unas treinta semovientes entre vacas de leche, novillos de engorde, terneros y algunos caballos y burros utilizados para el transporte de leche y de leña para llevar al pueblo y venderla como combustible.
En el hogar de los Romero Aponte nacieron diez hijos, siete mujeres y tres hombres; de las mujeres, tres fallecieron prematuramente. José Vicente nació allá el 24 de enero de 1947, en la casa construida por Gregorio y su familia y luego adelantada y mejorada por Juan Bautista. A la edad de siete años, asistió a la escuela de la vereda, recientemente instalada. Sus hermanos mayores, Berenice, Juan, Eduardo y Elvia, tuvieron que asistir a la escuela de El Hatillo, pues aún no existía la de Panamá; ahora la ruta de la casa a la nueva escuela era tan solo de unos cuatro kilómetros de potreros, caminos y arroyos. Las maestras de sus primeras letras fueron Ema Moreno y Victoria Romero; con ellas adelantó Primero, Segundo y Tercero de Primaria.
En 1959, su padre vendió el predio San Antonio y compró una casa de dos pisos en el barrio San Juanito del municipio de Pacho, hoy barrio Kennedy. José Vicente fue uno de los primeros en venir a vivir en la nueva casa, pues de inmediato ingresó al Colegio Pío XII, donde terminó la Primaria y cursó los dos primeros años de Secundaria. Cuando cursaba el Segundo de Bachillerato (1963), vinieron al Colegio unos sacerdotes de la comunidad de los Agustinos Recoletos, en busca de vocaciones sacerdotales. Lograron tres aspirantes: el hijo de ‘Chueco Bernal’, el hijo del ‘Loco Pinzón’ y José Vicente. Los tres viajaron al año siguiente a Manizales para terminar su Bachillerato en el seminario agustiniano. Al terminar el Bachillerato, de los tres pachunos, solo ingresó al Seminario Mayor José Vicente, donde adelantó estudios de Filosofía, Teología y preparación para la consagración sacerdotal. Parte de esos estudios los adelantó en Suba, donde desarrolló una labor social muy importante con la comunidad de Tuna Alta, donde gestionó la instalación de agua, energía eléctrica y organizó torneos deportivos. Otra parte de sus estudios los adelantó en el desierto de La Candelaria, cerca de Ráquira y adelantó prácticas de servicio comunitario como profesor de Educación Física en Támara, Casanare. Le faltaba un año de estudios de Teología para ser ordenado sacerdote, cuando decidió retirarse y volver a la vida seglar.
En el inicio de esta nueva etapa de su vida, cursó Filosofía y Letras en la Universidad de San Buenaventura y Periodismo y Comunicación Social en la Universidad Javeriana. Mientras estudiaba, se desempeñó como profesor de Filosofía en el Colegio Colombo-hebreo y en el colegio Santa María de Bogotá. En 1974 se casó con María Mercedes Guerrero Molano, con quien tuvo tres hijos: Claudia Patricia, Carlos Andrés y Natalia. La primogénita nació en Bogotá, los otros dos en Cali.
Una vez terminados sus estudios superiores, en 1977 se instaló en Cali, donde vivió durante once años. Allí trabajó con la Federación Nacional de Cafeteros, para dirigir el área de Comunicaciones. En el desempeño de su cargo, viajó al Brasil para tratar temas afines a su cargo, con el vecino país. En Cali fundó la urbanización Villa del Mar, para personas de bajos recursos; dirigió cursos de Cooperativismo y ejerció como profesor en varias universidades. Fue director de la Asociación Colombiana de Instructores de Cooperativismo-ASCO.
Al cabo de esta etapa, decidió regresar a Pacho en 1988, motivado por acompañar a su padre, viudo y anciano. Montó una ferretería en el local de la casa paterna, atendida por María Mercedes, pues él se dedicó a reorganizar la Junta de Acción Comunal, organizó bazares y con el apoyo del alcalde Gonzalo Bustos logró la pavimentación de todas las calles del barrio. Fue concejal del Municipio de Pacho y ocupó el cargo de Presidente. Fue también miembro de la Junta Directiva de la Asociación de Comerciantes, presidida por el señor Carlos Pulido; desde allí publicó la Guía Comercial y Turística del Municipio de Pacho, con la que se enalteció los sitios emblemáticos del Municipio y se exaltó el servicio de los comerciantes. Luego sintió la necesidad de una escuela; recibió la donación de un lote por parte del señor Eduardo Zamora y con la ayuda de la comunidad se levantó la Escuela Kennedy. Faltaba el beneficio para las familias sin vivienda propia; por eso, se organizó una junta pro vivienda comunitaria, la que adelantó la compra de un predio aledaño a la Colonia Alberto Nieto Cano, se creó una fábrica de ladrillo y se comenzaron a levantar las casas y calles de lo que hoy conocemos como urbanización Altos de San Diego. Igualmente gestionó la construcción del Centro de Acopio de Naranja, obra que lamentablemente no prosperó, por la desidia de la Administración local. También creó la Cooperativa de Transporte, obra que creció y se diversificó.
Como los asuntos de la economía familiar no funcionaban muy bien, decidió trasladarse a Bogotá; instaló un pequeño negocio de ferretería. Apoyó la candidatura del Senador Carlos Corsi Otálora, del Movimiento Laicos por Colombia. Cuando el Senador asumió su cargo, le sirvió de asesor en asuntos comunitarios.
De nuevo regresa a Pacho y se instala en una de las casas que ayudó a construir en Altos de San Diego. Su nueva compañera fue Dina Luz González, con quien tuvo tres hijos: Dina Luz, Juana Inés y Pablo. Construye en Bogotá una casa que le proporcionó vivienda e ingresos por concepto de arrendamiento. De esta manera se mantiene viajando entre Bogotá, Pacho, las Provincias de Rionegro, Gualivá y La Sabana, para promocionar la Revista Pacho y la Guía Comercial y Turística.
Sus aportes como periodista se iniciaron con la publicación de un libro didáctico titulado Las Comunicaciones, patrocinado por Acción Cultural Popular y Radio Sutatenza. En 1991 inició la publicación de la Guía Comercial y Turística de Pacho, patrocinada por la Asociación de Comerciantes. Más adelante preparó la Revista Pacho, que inició en el año 2004, como su aporte a la celebración de los 400 años de fundación del Nuevo Pueblo de Pacho. Poco después inició la publicación anual de la nueva Guía Comercial y Turística de Pacho, Rionegro, Gualivá y Sabana, con nuevo formato y temas actualizados. La Revista Pacho se mantuvo de forma ininterrumpida hasta su edición número 20, edición especial Pacho 419 Años, en 2023.
En 2024, su salud se fue deteriorando, lo que impidió la publicación de la Revista. Su estado de salud siguió en decadencia hasta que, el 12 de enero de 2025 expiró en presencia de su compañera Carolina Gómez, madre de Juan Jerónimo Romero Gómez. No obstante, sus hijas Juana Inés y Dina Luz se apersonaron de su trabajo periodístico y publicaron Revista Pacho 421 Años en 2025.
La Revista Pacho, en sus 20 ediciones, constituyó un valioso aporte al desarrollo comercial, turístico y cultural del Municipio. Exalta las personas y los acontecimientos que han hecho la historia del Municipio. Mediante un periodismo histórico e investigativo, aborda temas muy variados como la educación, el comercio, el transporte, la naranja, los caballos, la ganadería, el arte y la cultura. Todos los temas son tratados con un lenguaje respetuoso y positivo y se seleccionan cuidadosamente las personas que responden por cada uno de los artículos publicados.