En los últimos días, miles de colombianos se han hecho la misma pregunta: ¿qué está pasando con el clima y por qué se han sentido tantos temblores? Aunque a primera vista parecen fenómenos aislados, ambos tienen explicaciones científicas claras y, en algunos puntos, están relacionados con procesos naturales que se están intensificando.
Un clima más extremo e impredecible
Colombia atraviesa una fase de transición climática influenciada por el fenómeno de La Niña, que históricamente provoca lluvias más intensas, aumento de nubosidad y descensos bruscos de temperatura, especialmente en regiones andinas y del Pacífico. Sin embargo, esta temporada se ha visto agravada por el cambio climático global, que altera los patrones normales del clima.
Esto explica por qué en un mismo día pueden presentarse fuertes aguaceros, tormentas eléctricas y, horas después, calor intenso. Los expertos coinciden en que el calentamiento global no solo eleva la temperatura promedio del planeta, sino que vuelve más extremos y erráticos los eventos climáticos, como lluvias torrenciales, inundaciones súbitas y sequías localizadas.
¿Y por qué está temblando tanto?
Colombia es un país altamente sísmico por naturaleza. Está ubicado en el punto de convergencia de las placas tectónicas Nazca, Caribe y Suramericana, lo que genera una actividad sísmica constante. Según el Servicio Geológico Colombiano, el país registra decenas de sismos diarios, la mayoría de baja magnitud y casi imperceptibles.
Esta semana, sin embargo, varios movimientos telúricos han sido más superficiales, lo que hace que se sientan con mayor intensidad, aunque no necesariamente sean más fuertes. Regiones como Santander, el Eje Cafetero y el centro del país concentran gran parte de esta actividad.
¿Existe relación entre lluvias y sismos?
Desde el punto de vista científico, las lluvias no causan terremotos. No obstante, las precipitaciones intensas pueden favorecer deslizamientos de tierra y aumentar la sensación de riesgo en zonas ya vulnerables. Es decir, el impacto combinado de lluvias fuertes y sismos genera una mayor percepción de inestabilidad, aunque los fenómenos tengan orígenes distintos.
¿Debemos preocuparnos?
Las autoridades recomiendan información, prevención y calma. Ni el clima extremo ni la actividad sísmica indican, por sí solos, que se avecine una catástrofe mayor. Sin embargo, sí evidencian la necesidad de planes de gestión del riesgo, revisión de viviendas, atención a alertas oficiales y preparación comunitaria.
Fuente: Servicio Geológico Colombiano – IDEAM